Capítulo 4. Ayuda técnica.
Martes, 9:00 AM. Oficina de Silas Hawk.
El informe cayó sobre el escritorio de caoba con un sonido sordo.
Silas lo miró con desprecio, tamborileando sus dedos sobre el cuero de su sillón. Había contratado a los mejores investigadores privados de la ciudad, exagentes de inteligencia capaces de encontrar una aguja en un pajar digital. Y, sin embargo, lo que tenía delante era… decepcionante.
—¿Eso es todo? —preguntó Silas, sin levantar la vista del papel.
Su investigador jefe, un hombre llamado Ko