Capítulo 2. Teorías de conspiración y pastel de chocolate.
La casualidad era imposible. Que la ladrona del taxi fuera la niñera de Ares Valerián solo podía significar una cosa: estaba todo planeado. Ares la había enviado ese día. Era una espía. Una agente del caos introducida en su vida para probarlo.
Silas apretó la copa de whisky hasta que sus nudillos se pusieron blancos. Ares le había dicho que fuera a presentarse. Pues bien, lo haría. Y no pensaba ser amable.
Llegó hasta la mesa justo cuando Eris soltaba una carcajada sonora, echando la cabeza hac