Capítulo 188. Epílogo. El legado del Dragón
Cuatro años después
El sol de la tarde bañaba los jardines de la mansión Valerián, haciendo brillar el césped recién cortado. Donde antes había silencio y reglas estrictas, ahora resonaban risas infantiles.
—¡Espera! ¡No corras tan rápido! —gritó Harry, que ya tenía ocho años y había estirado considerablemente.
Delante de él, una pequeña bola de energía con rizos oscuros y un vestido de flores corría hacia la fuente, riendo a carcajadas.
—¡Atrápame si puedes, comandante! —chilló la niña, con es