Capítulo 17. Autor intelectual.
Mientras tanto, Ares se detuvo en medio de un pasillo desierto, lejos de las miradas curiosas y los susurros. Apoyó las manos en la fría pared, la cabeza gacha, respirando hondo como un toro herido.
La furia aún hervía en sus venas, pero ya no era un fuego dirigido solo hacia Lyanna. Era una ira difusa, hacia la situación, hacia la confusión que lo carcomía por dentro, hacia la posibilidad aterradora de haberse equivocado de una manera monumental.
“No soy ella."
La frase de Lyanna retumbaba en