Capítulo 114. Verdades a medias.
El lugar olía a café quemado, a madera vieja y a desesperanza. Había pocas mesas ocupadas, una pareja discutiendo en susurros en una esquina y un hombre mayor leyendo el periódico en la barra.
Miró al fondo y se dio cuenta de que Greta no llevaba su habitual traje de ejecutiva impecable.
Vestía una gabardina beige y unas gafas de sol oscuras que se quitó lentamente al ver entrar a Lyanna. Su cabello rubio estaba recogido en una coleta tensa, y sus ojos azules brillaban con una mezcla de triunf