La puerta de la oficina contigua se cerró con un sonido suave.
Vega permaneció de pie unos segundos antes de sentarse. El espacio era elegante, sobrio, funcional. Un escritorio amplio, una silla ergonómica, un ventanal que ofrecía la misma vista privilegiada que el despacho principal, aunque desde un ángulo ligeramente distinto.
Un ángulo secundario.
Como si el lugar le recordara cuál era su posición. Se sentó lentamente.
Apoyó las manos sobre el escritorio.
Y dejó que el silencio la envol