La noche parecía haber perdido toda lógica.
Las llamas comenzaban a devorar una parte del complejo mientras las alarmas resonaban sin descanso. El humo se extendía por los pasillos como una criatura viva que avanzaba lentamente, ocultándolo todo a su paso. Afuera, los disparos se mezclaban con los gritos y las órdenes que eran lanzadas a través de los comunicadores. Nadie parecía tener el control absoluto de la situación. Todo era confusión. Todo era violencia. Todo era caos. Sin embargo, en me