Alonso apenas había llegado hasta Vega cuando sintió que el mundo volvía a tener sentido. El humo seguía extendiéndose por la habitación, los disparos continuaban resonando en algún lugar del complejo y las llamas comenzaban a reflejarse sobre las paredes, pero nada de eso importaba. Sus ojos ámbar estaban completamente fijos en ella. Vega seguía viva. Aquello era lo único que importaba. El hombre rodeó su rostro con ambas manos, observando cada detalle de sus facciones como si necesitara asegu