Mientras el sol del Caribe bañaba la piel de Aurora y las mentiras de Esteban intentaban envolverla como una red invisible durante su caminata por los jardines, en la penumbra de una de las habitaciones de la villa, el pulso de la historia estaba a punto de cambiar.
El doctor Vargas se encontraba a solas, refugiado entre las paredes de su cuarto asignado. Sabía que contaba con apenas unos minutos antes de que la seguridad de la mansión o el mismo Esteban notaran su ausencia.
No estaba observand