El regreso del hospital fue un martirio de silencio. Al detenerse frente a la mansión, Aurora sintió que el refugio que creyó hallar en la isla se desvanecía. Bajo la luz cruda del día, la casa volvía a ser lo que siempre fue: el escenario de un trato frío.
Al cruzar la puerta, la calidez de la familia chocó contra su amargura. Alejandro se acercó con una sonrisa.
—¡Volvieron! —exclamó, abrazando a Julián—. Nos tenían preocupados. ¿Cómo salió todo?
Julián no respondió. Su cuerpo estaba rígido. S