Las semanas pasaron como un suspiro cargado de pólvora, y finalmente el día del evento más importante del país había llegado. No se hablaba de otra cosa: la boda de Nahla y Paolo. Mientras el mundo exterior se preparaba para un cuento de hadas, en la penumbra de un apartamento de lujo, la realidad era mucho más sucia.
Paolo y Rosaura se entregaban al deseo con una intensidad que rayaba en la crueldad. Entre las sábanas revueltas, las risas de ambos se mezclaban con el sonido de sus respiraciones