Capítulo setenta y cuatro
Hijos traidores
*Stella Di Lauro*
Mi hermano es el último en abandonar la habitación con una expresión dubitativa, puesto que ambos conocemos la reacción más probable del Falconi. Sin embargo, esto es algo que debemos discutir solo los dos.
—Dime que no lo has hecho, Ella —su voz rota es casi una súplica e intensifica el remolino de emociones que amenaza con hacerme devolver la sopa de mamá—. Dime que no has cedido, ¡dime que no lo has visto!
Absorbo una gran bocanada