Capítulo setenta y cinco
Una propuesta
*Stella Di Lauro*
Abro los ojos de repente y me obligo a cerrarlos con la misma rapidez cuando la luz blanca me golpea con fuerza.
—Vuelve a intentarlo más despacio —sugiere una voz, la cual reconozco como la de Santino—. ¿Cómo te sientes?
—Bien —respondo sin pensarlo demasiado—. Un poco aturdida tal vez.
—Es normal. Mira hacia allá —indica antes de examinarme las pupilas con la lucecita—. ¿No tienes mareo, dolor se cabeza o visión borrosa?
—No a ningu