Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo cincuenta y uno
En coma
Los cristales de las ventanas de mi oficina refractan las luz de manera exquisita sobre mis piernas en tanto miro a la nada y ese simple contacto hace que piense en lo perfecta que luce mi mujer sobre ellas.
Es exactamente esa asociación la que me lleva a pensar en lo enamorado que estoy de Cassandra y en lo mucho que pienso luchar por hacerla feliz.
Resulta impresionante t







