POV Kaan Demir.
La noche cayó pesada sobre el palacio, el desierto afuera silencioso como una tumba, solo roto por el viento que arañaba las paredes de piedra y traía un frío que se metía en los huesos, aunque el día había sido abrasador. Emma dormía a mi lado, su cuerpo desnudo pegado al mío, la respiración lenta y profunda después de la última vez que la había hecho mía, cuando la había tomado con una delicadeza que no me conocía ni a mí mismo. La miraba en la penumbra, el pelo revuelto sobre