POV ÁNGELA
Los días siguieron siendo engañosamente tranquilos, como el silencio que precede al disparo. Otro mes pasó en un abrir y cerrar de ojos, mi vientre creciendo como una promesa y una amenaza al mismo tiempo. Ya no podía abrocharme los pantalones tácticos, y el peso constante en la parte baja de la espalda me recordaba cada segundo que mi cuerpo era un campo de batalla. Pero nada, absolutamente nada, me había preparado para lo que vi en esa pantalla fría y gris del ecógrafo.
Jamás imagi