Dos semanas después Elizabeth hacía su entrada al edificio de oficinas, ya tenía autorización del médico para incorporarse a sus labores habituales y había dejado todo marchando en Londres.
Las quemaduras de sus piernas y abdomen estaban bastante mejor, solo su cuello y brazo izquierdo mantenían el proceso de sanación, pero el dolor había disminuido considerablemente, estaba de muy buen ánimo y el CFO Conti la recibió con mucha alegría.
Emiliano la observó por las cámaras internas, durante la a