Ella no sabía si fue idea de Albert Kholl o de Carlos Peraza.
En cualquier caso, fue un acto muy considerado.
—¿El Príncipe Azul se ha ido?— Kamila estaba un poco confundida. —¿Entonces, todo esto está preparado para nosotros dos?—
No, sería más preciso decir que esto fue preparado para Dalila.
Ella solo estaba comiendo.
—Mmm —asintió Dalila—. Así que, esforcémonos por comer más para no desperdiciar tanto.
—El Príncipe Azul recuerda tu desayuno incluso después de irse. ¡Tsk tsk...!—, exclamó