—Dime honestamente, ¿qué le hiciste exactamente a Dalila para que estuviera tan enojada contigo?
Desde el punto de vista de la Madre, debe haber sido culpa de su hijo que esto sucediera.
No pudo ser por Dalila que se separaron.
—Mamá, yo...—
Camell estaba a punto de explicar las cosas cuando una criada se acercó, hizo una reverencia a ambos y dijo: —Señora, joven señor, la segunda señorita está aquí—.
La Madre frunció el ceño. —¿Segunda Señorita ? ¿Qué hace aquí?—
A la Madre Camell no le agra