Ella siente escalofríos al escuchar las palabras de su esposo y antes de que pueda reaccionar, Kevin vuelve a abalanzarse hacia ella está vez de manera más despiadada, el hombre la besa con ferocidad, como si de aquel beso dependiera su vida, las manos del hombre se posan en su cintura, sus lenguas se entrelazan, ella solo emite un suspiro rendida ante la acción dominante de su marido.
— No puedes decir que tenemos límites Leah, no cuando estamos casados — Sus miradas eran fuego puro, el vehícu