Noah al escuchar que el grifo continuaba abierto, entró a la habitación.
-¿Emma, Emma, estas bien?
Después de llamarla algunas veces ella no contestaba, el hombre un poco preocupado entró a la ducha.
Ahí estaba Emma, en una posición fetal tirada en el piso de la ducha llorando desconsoladamente.
-Por Dios mujer que has hecho, levántate, decía Noah mientras la tomaba en sus fuertes brazos y la llevaba a la cama.
Ella no había abierto el agua caliente, estaba entrando en hipotermia, el agua estab