Massimo no sabe qué hacer.
Aun en el hotel Ritz en la habitación de donde Alissa se acaba de ir a su apartamento, Massimo entró en la aplicación desde donde enviaba mensajes, no podía creer lo que había hecho, se había expuesto como una persona desgraciada e infiel, todas las mentiras que había contado acerca de su esposa fallecida, podían quedar descubiertas por haberse embriagado de esa manera y confundirse al enviar los mensajes, Massimo no tenía idea de que podía hacer.
Al hombre un sudor frío le recorría todo su cue