El olor a polvo y cables quemados aún flotaba tenuemente en el aire del estudio de grabación, un vestigio del incidente con el tío de Lucyano que acababa de ocurrir. El caos de la noche anterior había disminuido, pero la tensión entre el equipo de Reyes Media aún se sentía densa. Alrana estaba de pie de nuevo en medio de la cabina de cristal, esta vez vistiendo ropa negra más sencilla —una camiseta oversized y pantalones de chándal—, pero el aura intimidante de la 'Emperatriz Oscura' todavía se adhería a ella. Las luces del estudio estaban tenues, creando largas sombras que bailaban en las paredes de espuma insonorizante.
Lucyano Reyes estaba sentado en su silla de la consola, sus ojos afilados mirando a Alrana a través del cristal insonorizado. La ira que había mostrado la noche anterior hacia su tío se había calmado, reemplazada por un enfoque frío y aterrador en su proyecto más importante: Alrana. Frente a él, las hojas con la letra de una canción yacían. 'Lamento Negro'.
"La graba