Luca ya estaba cerca del punto de encuentro, había salido de la autopista concurrida, desviándose por una ruta casi desierta hacia las obras inconclusas, propiedad de los Duques de Vallucci.
Se entretuvo solo por un segundo y al siguiente, sintió la frialdad de una pistola apuntando a su cabeza por detrás.
Miró por el retrovisor para ver los ojos fríos de Loretta.
— Tienes un segundo para decirme a dónde rayos me llevas o te volaré los sesos – le dijo y su mano no temblaba para nada.
Esta mujer