— Oye, ¿qué cree que hace? ¡Esas son mis cosas personales! ¡Devuélveme mi bolso!
Carlotta ahora sí que estaba enojada.
Solo había ido al baño y se veía enredada en este asunto.
— ¿Personales? No sé cómo alguien como tú se pudo colar en este hotel, pero si es lo creo, ¡hasta aquí llegó el estar tentando a buenas jóvenes con tu mierd4!
Elena le dijo con ira, amenazante.
Carlotta no entendía nada, pero cuando vio lo que los guardaespaldas de la mujer sacaron de su bolso, no se lo podía creer.
— E