—¿No podrías ser un poco más delicado al clavar el hacha en la madera, Alfa? El heredero en mi vientre da un vuelco con cada ruido.
—El problema no es el ruido del hacha, Doctora —respondió Damien. Partió el enorme tronco de pino en dos con un solo golpe y sacudió la nieve de sus botas al subir al porche. Llevaba solo una fina camiseta gris y, a pesar del frío glacial de la montaña, su piel desprendía vapor—. El problema es que anoche le diste tres raciones de crepes con miel a este pequeño. Es