Me desperté al día siguiente escuchando el timbre de la puerta que no dejaba de sonar, escuchando después muchas voces, me levanté como casi los últimos días de la cama, corriendo para ir al cuarto de baño, ya que las náuseas eran cada vez más intensas. Después de ducharme regrese al dormitorio, viendo dentro a la madre de Carlos y a tres mujeres más, sonriendome todas ellas
— Bueno querida, te vamos a peinar y a pintar, hoy es un dia muy especial para toda mujer, el día de su boda tiene que se