Todos los invitados y nosotros, los novios, nos sentamos en las mesas que los maitres nos decían, una vez que ya estabamos en nuestras mesas, sirvieron la comida, sirviendo después el café y por orden de Carlos y de su madre, repartieron un trozo de tarta a cada uno de los invitados que deseaba, siendo otra clase de postre para los que no deseaban la tarta.
— Ven conmigo, salgamos de aquí — me dijo Carlos cogiendo mi mano, levantandome de donde estaba sentada
— ¿Dónde vamos? — pregunte, mientr