Después de conseguir Carlos lo que deseaba de mí, sin importarle mis lágrimas, ni el daño que me estaba causando, se levanto de la cama mirandome, pero enseguida me tape mi cuerpo desnudo con la ropa de la cama mirándolo mientras las lágrimas corrían por mis mejillas, viendo como se volvía a vestir
— No eres nadie para mi, solo un deseable cuerpo, espero que cada vez que quiera algo de ti, no vuelvas a negarmelo, o te lo hare pagar más caro, futura esposa — me dijo
— Lárgate de mi dormitorio, l