Nada más entrar Adrian en el despacho, me levanté de la silla fijandome en que él, quería separarse de esa mujer, pero ella parecía una serpiente o un pulpo mejor, ya que sus manos y brazos no dejaban de recorrer el cuerpo de él, hasta que Adrian pudo separarse de ella, acercandose a mi viendo una sonrisa pícara en sus labios
— Hola me llamo Adrian Sullivan, encantado — me dijo estirando su brazo para darme la mano
— Elizabeth Makcenci, espero ser la niñera de su hija — respondí
— Gloria mi amo