C92- DUCHÉMONOS JUNTOS
En el palacio, Mariam llevaba dos horas mirando por la ventana.
No porque hubiera algo interesante afuera.
El jardín del ala privada de Zayd era siempre el mismo, las palmeras en los mismos lugares, los guardias haciendo el mismo recorrido cada veinte minutos. Lo miraba porque era lo único que podía hacer, y ya había agotado todas las demás opciones: caminar de un lado al otro, contar los mosaicos del suelo, intentar leer algo y no poder concentrarse en ninguna página.
Ya