C68- EL PODER EN SUS MANOS
Zayd llegó al palacio más tenso que nunca.
Había tenido que contenerse.
En la oficina de Mustafá, cuando vio que el hombre seguía de pie, seguía hablando, seguía justificándose, algo en él quiso cerrar esa distancia de otra manera.
Devolverle el golpe.
Hacerlo sentir en su propia cara lo que Mariam había sentido.
Pero no lo hizo, y no porque no pudiera.
Lo hizo porque un Al-Rashid no peleaba en público con el suegro de su esposa. No en Riad, no con cámaras en cada tor