C53- ALGO PERMANENTE
Las palabras quedaron en el aire y ella las dejó estar mientras algo en su pecho se acomodaba a la fuerza. La humillación llegó primero, caliente, subiéndole por la garganta, luego llegó la rabia.
Más fría. Más manejable, por eso apretó las manos sobre la seda de la cama.
—Obligación o no —dijo—, sigues aquí. El Corán no distingue entre el hombre que viene con amor y el que viene con deber. Los dos cumplen. —Lo miró fijo—. Así que cumple, Zayd.
Zayd no respondió.
Pero por d