C249- UN NUEVO MILAGRO
Un mes después.
El Majlis de las mujeres tenía esa luz específica del mediodía que entraba por los ventanales altos y caía directo sobre los divanes sin pedir permiso. Sila estaba sentada en el diván central con los lentes puestos y la manta de lana blanca entre las manos, moviendo los dedos con la memoria de quien ha tejido durante toda su vida.
No levantó la vista cuando escuchó los pasos acercarse, pues reconoció de inmediato de quién se trataba.
—Mariam.
—Ummi. (m