C103- ERES PELIGROSA
Zayd le sostuvo la mirada durante un segundo largo. Luego le pasó una mano por el cabello, desde la frente hasta la nuca, con una lentitud que no tenía nada de calculado.
—¿Y mañana? —murmuró.
—Mañana es mañana. —Mariam bajó la cabeza hasta rozarle la mandíbula con los labios—. Ahora cállate, Zayd.
Él soltó el aire por la nariz con algo que fue casi una risa.
Y se calló.
Mariam se inclinó y lo besó otra vez, más lento, más deliberado. Sus labios se movieron con suavidad sob