31. Ella será mi perdición.
POV LEANDRO
—Nena, tu padre es un idiøta… pero uno que te ama con el alma —le susurro, depositando un beso en su pequeño rostro tibio, suave como algodón.
La dejo en la cuna. Se ha dormido justo después de tomar su mamila, con esa expresión de paz que añoro tener.
Me siento en la mecedora y me cubro el rostro con ambas manos, cargado de frustración. El aire me arde en los pulmones. Los ojos me escocen.
—¡Dios...! —murmuro en medio de un suspiro largo y tembloroso, que me sale desde lo más hondo