Me siento a comer a la mesa una vez más, mis padres están sentados en sus asientos habituales en cada extremo y mi hermano se encuentra justo frente a mí, nos tomamos todos de las manos antes de recitar una oración a dios agradeciendo por los alimentos.
Me llevo una cucharada del estofado de res a la boca, remojo el pan en el caldo y lo muerdo con gusto disfrutando inmensamente del sabor familiar.
-En serio que te luciste esta vez mamá, la comida te quedo perfecta-Las palabras fluyen desde mi