Hermosa luz del sol, que destierra la oscuridad y los horrores que la habitan, cubre la tierra y baña en etéreo oro luminoso la existencia, quema la niebla cegadora e ilumina nuestros caminos.
Mis piernas tiemblan y arden por el cansancio en cada paso, mi boca esta seca como un desierto arenoso, no soy capaz de abrir el ojo derecho sin que estalle en un dolor paralizante.
—Creo que veo la estación más adelante—la voz de Cristofer (nuestro anteriormente desconocido acompañante) anunció.
Es un se