HUXLEY.
—Esta limpia.
Deja caer sobre mi escritorio varias carpetas, las cuales, empiezo a revisar.
—Odiara a tu mate y estará obsesionada contigo, pero no fue capaz de intentar asesinar a tu mate.
—Que mal —digo—. Era mi única sospechosa.
—¿Acaso querias que ella fuera culpable para matarla? —me inquiere—. No sabía que la odiaras.
—No la odio —le digo—. Pero si me molesta demasiado que siempre que ha visto a mi chocolatina la haya agredido.
—Hablando de tu mate, solo la conozco en fotografías