Epilogo.
AMALIA.
—¿Y bien? —levanto la vista— ¿Cuál es el resultado?
Le sonrío un poco.
—Negativo —le doy la vuelta para que vea el resultado—. Nuevamente.
Me siento a su lado decepcionada y triste.
—Ey, no te pongas triste —pasa un brazo por mis hombros—. Ya lo conseguiremos.
—Llevamos bastante tiempo intentándolo y todavía no lo logramos, ¿y si nunca lo conseguimos?
—No digas eso —me intenta animar—. Ya lo conseguiremos, solo necesitamos seguir intentándolo.
—Pero yo ya no quiero seguir intentándolo,