(Narrado por Gabriel)
El peso de Isabella sobre mis muslos, envuelta en mi propia camisa, era una imagen que iba a perseguirme hasta el día que me enterraran. Había pasado años entrenando mi cuerpo para resistir el calor extremo, para mantener la cabeza fría mientras las paredes se derrumbaban a mi alrededor, pero frente a ella, toda mi disciplina era ceniza. No era amor lo que sentía en ese momento; era algo más primario, más oscuro. Era una necesidad física que me quemaba las entrañas, un