Noah miró al bebé, que empezaba a lloriquear, y luego me miró a mí con una mueca de lástima. —Gabriel... sabes que la quiero como a una hermana, pero no puedo... bueno... técnicamente...
—¡Cállate, Noah! —rugí, desesperado—. ¡Piensa en algo! Eres detective, ¡maldita sea! ¡Busca un vacío legal! "Acogida de emergencia por personal de primera respuesta", "Custodia bajo fianza de la ciudad"... ¡lo que sea!
—¡Pero si hace cinco minutos decías que era la ley! —se burló Lucas—. ¿Qué pasó con el