Mundo ficciónIniciar sesiónTomé sus manos, que aún tenían restos de pintura, y las presioné contra mi pecho, esparciendo el color rosa sobre mis músculos. Ella soltó un pequeño grito de sorpresa que se transformó en un suspiro cuando mis labios atraparon los suyos.
El beso fue distinto a todos los anteriores. No tenía la urgencia desesperada de la reconciliación ni la frialdad de la guerra.







