Capitulo 51. El verdadero Infierno Estaba por Comenzar.
El jet privado cortaba el cielo nocturno como una flecha plateada. Desde la ventana, Isadora observaba las luces de la costa aproximarse lentamente. Era la primera vez, en mucho tiempo, que veía su país sin estar encadenada ni custodiada por guardias. Ahora, regresaba no como la joven que una vez salió humillada y rota… sino como la mujer que había aprendido a ser invisible y letal.
Gabriel, sentado a su lado, repasaba en una tableta el itinerario de los próximos días.
—Aterrizaremos en un