La mañana comenzó con un estallido mediático que ninguno de los implicados vio venir. Las pantallas de los noticieros, los titulares en línea y las cadenas de radio repetían una y otra vez el mismo escándalo: “Filtración de documentos revela presunta corrupción en contratos internacionales vinculados a empresas de Damián Echeverri y Amara Leclerc”.
Las imágenes mostraban extractos de correos electrónicos, registros bancarios y contratos con cláusulas sospechosas. Todo parecía sólido y, lo más