La ciudad se preparaba para una de sus noches más exclusivas: la gala benéfica anual del Club de Empresarios Internacionales. Entre los asistentes confirmados figuraban ministros, magnates, herederos y miembros de familias con siglos de linaje. El evento era una vitrina de poder… y también de secretos.
En un salón privado, Damián Echeverri se acomodaba el nudo de la corbata frente a un espejo. La noche anterior había recibido un sobre sin remitente. Dentro, una sola hoja: una fotografía antig