CAPÍTULO SESENTA Y UNO: PROMESAS.
Ethan Cooper.
El silencio de mi apartamento es un alivio absoluto comparado con el zumbido residual de la mansión. No es el silencio tenso de Renata Cooper; es un vacío acogedor, un lienzo en blanco que solo nos pertenece a nosotros dos. Ayudo a mi bonita a quitarse el abrigo.
"Qué bien que la traje conmigo", pienso, elogiándome internamente con una palmada mental en el hombro. El frío allá afuera está como para pillar una hipotermia. ¡Exagero! Pero la calidez