Después de recorrer un largo camino por el denso bosque, Rocco llegó a un río rodeado de cuevas. Tras inspeccionar el lugar, preparó un lecho de hojas y acostó a Trysa sobre él. Luego, cedió el control a Ramsés quien se dispuso a pescar en el río, donde capturó algunos peces. Satisfecho con su pesca, improvisó una fogata y comenzó a cocinar.
Mientras el fuego chasqueaba suavemente, Ramsés no apartaba la mirada de Trysa, preocupado por su estado, se acercó con cautela y se agachó junto a ella, co