—¿Ya terminamos? —murmuró ella, respirando con dificultad, aún embriagada por las intensas sensaciones que acababa de experimentar.
Gedeón la miró con una intensidad que sólo los lobos conocen. Sus ojos brillaban con un destello azul profundo, reflejando la pasión que sentía. Su cuerpo reaccionó instintivamente, sintiendo cómo su miembro se endurecía de nuevo dentro de ella.
—Soy tu alfa y esto apenas comienza, mi lobita hermosa —soltó con un tono de voz cargada de posesivo y seductor.
Ella trag