CAPÍTULO 93 — Incluso si me cuesta toda Rusia.
Damien Kozlov.
Apreté mi mandíbula duramente mientras ese fuego volvía a golpearme como la primera vez, las puertas estaban cerradas delante de mí, pero aún podía ver sus ojos.
Me sentí sofocado, pero prontamente se abrieron las puertas, y una mujer me mostró su sonrisa.
—Bienvenido, Señor Kozlov… todos lo esperan… —Asentí hacia ella, y caminé detrás, mientras me indicaba la sala de reuniones.
Para ser sincero, era la primera vez que pisaba este edificio, aunque era mío en lo absoluto. No tenía